Métodos no farmacológicos

Cuando pensamos en métodos de alivio del dolor durante el parto inmediatamente nos viene a la cabeza el “método estrella”: la epidural. Sin embargo, pocas veces imaginamos que podemos obtener alivio del dolor sin necesidad de recurrir a fármacos que, en mayor o menor medida, poseen desventajas, efectos secundarios y contraindicaciones.

Para poder explicar de forma más precisa cómo se puede obtener alivio del dolor mediante métodos no farmacológicos, es necesario entender el mecanismo del parto y qué procesos intervienen para que se desarrolle de forma favorable. Para ello, vamos a imaginar que estamos embarazadas y estamos empezando a tener contracciones: las contracciones son producto de la hormona de la oxitocina, la también llamada hormona del amor, la que va a favorecer que después de un número limitado de contracciones nos encontremos con nuestro bebé. En una situación de calma y de seguridad, después de una contracción, por dolorosa que sea, se segregan endorfinas, sustancias que van a actuar como analgésicos naturales de nuestro cuerpo y nos van a aportar una agradable sensación de bienestar. Debido a ese cúmulo de sustancias que inundan nuestro organismo, se va a desarrollar de forma favorable el proceso del parto.

Pero, ¿qué sucede cuando tenemos miedo, inseguridad…? Ante una situación así, se empieza a desarrollar adrenalina, que es la hormona que liberamos los mamíferos en situaciones de emergencia, en situaciones en las que nos encontramos en peligro. Por ello, se inhibe la producción de oxitocina dado que el organismo considera que es peligroso para la mujer dar a luz en una situación de riesgo. Esa liberación de adrenalina, por tanto, va a favorecer que se estanque el proceso del parto: podemos seguir teniendo contracciones pero tardaremos mucho más en llegar a la dilatación completa, estaremos más tensas y por tanto el cuello del útero actuará en consonancia estando también tenso, favoreciendo que cueste más dilatar a pesar de las contracciones y, por tanto, la mujer tendrá una sensación más dolorosa de dicho proceso.

Debido a lo expuesto hasta ahora, ¿cómo actúan los métodos no farmacológicos? La respuesta es intentando que la mujer entre en una situación de calma y seguridad, de forma que se inhiba la producción de adrenalina y la mujer sea la que domine el dolor de las contracciones y no a la inversa, es decir, que el dolor domine a la mujer.

A continuación vamos a exponer los distintos métodos no farmacológicos de los que podemos disponer en los paritorios hoy en día.

Libertad de movimientos

El hecho de poder moverse libremente durante el proceso del parto, favorece que la mujer afronte mejor la sensación dolorosa. Además, otra de las ventajas es que para poder movernos solemos adoptar una posición vertical, que está demostrado que durante la primera fase del parto la mujer tiene menos dolor, menos necesidad de analgesia epidural, menos alteraciones en el patrón de la Frecuencia Cardíaca Fetal (FCF) y se acorta el tiempo de la dilatación.

Además de este hecho, otra de las ventajas de la posición vertical y de los movimientos continuos de la pelvis es que favorece que el bebé tenga el máximo espacio disponible en la pelvis y le cueste menos descender por el canal del parto.

¿Qué posiciones podemos adoptar durante el proceso de dilatación?

  • Caminar
  • De cuclillas
  • A cuatro patas
  • Sentadas en pelota de fitball o en silla de partos

Igualmente la mejor posición para la mujer será aquella en la que esté más cómoda y que menor sensación dolorosa tenga.

 

Aplicación de calor/frío

Puede ser aplicado por la pareja, acompañante o por la propia matrona durante el proceso de dilatación, en la zona lumbar.

El fundamento es que reduce el espasmo muscular y estimula la vasodilatación cutánea aumetando el flujo sanguíneo, aportando relajación y alivio del dolor.

(Continuará…)

 

 

 

Métodos analgésicos

El alivio del dolor durante el proceso del parto se ha convertido en un objetivo prioritario por parte de las matronas, debido a que está comprobado que  contribuye a aumentar el bienestar físico y emocional de la mujer embarazada.

El dolor es considerado como una experiencia sensorial y emocional, por tanto, subjetiva. Partiendo de esa subjetividad, debemos ofrecer los métodos analgésicos disponibles de forma individual, adaptados a los deseos de las mujeres, durante todo el proceso del parto.

 

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